Soy Alicia.
Curiosa por naturaleza y bastante incapaz de quedarme mucho tiempo quieta.
Apenas vuelvo de un viaje, ya hay varios destinos rondándome la cabeza.
Cuando viajo me apasiona conectar con el lugar pero sobre todo con su gente.
Para mí viajar es una oportunidad para abrir la mente, entender otras maneras de vivir y volver siempre con una mirada un poco distinta.
En definitiva, una forma de seguir aprendiendo y creciendo como persona.
Mi historia
Y entonces fui madre. Y los miedos me frenaron.
¿Cómo iba a llevar a mi hija a ciertos destinos? ¿Qué comerá? ¿Dormirá bien? ¿Y si se pone malita?
Hasta que probamos. Y no solo vimos que se podía, sino que nos enriqueció un montón.
Me di cuenta de que muchas veces el miedo nos hace renunciar incluso antes de intentarlo.
A partir de ahí me cambió el chip por completo.
Entendí que su zona de confort no era un lugar. Éramos nosotros.
¿Cambia la forma de viajar?
Yo diría que más bien se transforma.
Ya no va de intentar verlo todo. Va de hacerlo con calma.
No necesitamos más tiempo. Necesitamos aprovecharlo con sentido.
Eso que ahora llaman slow travel.
Y si algo he aprendido estos años es que viajar con niños no tiene que ser perfecto para que sea una pasada.
Creo en los viajes tranquilos, reales y vividos sin prisas.
En los que, casi sin darte cuenta, surgen conversaciones que en casa nunca encuentran el momento.
Sobre la vida, las personas, otras culturas, lo que pensamos y sentimos.
Incluso sobre religión, política o historia (adaptando el lenguaje a su edad, obvio).
Porque viajar también da pie a conversaciones que nos hacen crecer como familia.
Y tú dirás
«vale Alicia, pero ¿por qué haces esto?«
Pues porque pensé que a lo mejor no era la única.
Que quizás hay otras familias que dejan de lado su pasión por viajar por culpa de miedos o dudas.
Y es justo ahí donde creo que puedo ayudarte.
Organizar un viaje con niños no es cualquier cosa. Aquí cuenta hasta el último detalle.
Un hotel ya no es solo bonito.
Importa dónde está.
Un trayecto ya no son simplemente dos horas en el mapa.
Importa qué hacéis durante esas dos horas.
Una excursión no es buena porque tenga buenas reseñas.
Tiene que ser buena para vosotros.
¿Y qué mejor que la ayuda de otra madre que ya ha pasado por lo mismo?
Que te acompañe en el diseño de vuestro viaje y te diga: «Mira. Yo lo haría así.»
Para que me conozcas en versión viajera